El Ferrocarril en Mérida.

El pasado 11 de enero, se presento la ponencia “El Ferrocarril en Mérida”, en el marco del IV Simposio de Arte y Cultura en la Ciudad de Mérida, llevado acabo en el Auditorio Silvio Zavala Vallado del Olimpo. La ponencia fue presentada por el Lic. En Historia Lic. Ricardo Wan Moguel, el objetivo de la ponencia fue identificar las principales características del ferrocarril en Mérida desde sus inicios, su decadencia y legado.

El ferrocarril se inventó en Inglaterra; en 1825 se iniciaron las primeras pruebas de vías férreas, el desarrollo de este medio de transporte permitió cambiar la energía humana por la motriz durante la revolución industrial. En México tuvo un atraso tecnológico pues llego al país 25 años después de inventado, y a Yucatán 50 años después.

TRENES

La primera concesión que se entregó en México fue en 1837, sin embargo los movimientos armados no permitieron su conclusión hasta 1850 cuando se inauguró el primer ferrocarril del puerto de Veracruz a la ciudad de México.

La construcción de este género nuevos proyectos para nuevas líneas, sin embargo la consolidación llego hasta el porfiriato, pues guerra de reforma y los movimientos armados evitaron la consolidación del ferrocarril.

El primer proyecto para la construcción de un ferrocarril en Yucatán empieza en 1857 encabezado por Santiago Méndez, la vía iría de la capital al naciente Puerto de progreso. La construcción empieza en 1875 y se termina en 1881, uniendo Mérida y Progreso, punto de salida del henequén.

El desarrollo mercantil que la península iba adquiriendo, acorde con el progreso de la época, hizo evidente la falta de un medio de comunicación que facilitara el transporte de la fibra de henequén, sobre todo para su salida a Estados Unidos.

La primera vía férrea en Mérida se clavó el 1 de abril de 1875, un narrador de la época menciona: “Alegre y risueña estaba la mañana del 1 de abril de 1875 en esta ciudad de los Montejo. Notándose mucho más la alegría en esta plaza de la Mejorada que estaba engalanada con banderolas gallardetes, lo que hoy es la calle 50 y siguiendo al norte algunas cuadras estaban también engalanados con banderolas de papel de colores e hilos. Siguiendo al norte estaba cubierto con durmientes de ferrocarril que acontecimiento iba a verificarse, la colocación de los primeros rieles del ferrocarril yucateco”

El desarrollo de esta primera vía, se logró con capital yucateco proveniente de la bonanza henequenera de aquellos años, por lo que el tren yucateco significo orgullo y distinción para nuestros ante pasados. Toda la construcción estuvo en manos de yucatecos, a diferencia de lo que sucedió en otras entidades del país, donde extranjeros se hicieron cargo de la construcción de las vías férreas.

El objetivo de esta importante obra, sería comunicar la capital con un punto donde se embarcaría el henequén para Estados Unidos, sin embargo el nuevo medio de transporte trajo grandes cambios para la sociedad yucateca, pues se comenzó a usar para transporte de pasajeros. Se empezaron a construir oficinas y talleres y el paisaje arquitectónico fue cambiando.

La concesión de esta primera vía fue para José Rendón Peniche, quien en 1874 fue nombrado benemérito del estado por haber concluido la primera vía. Después de 1881 se entregaron más concesiones. De Mérida a Izamal se entregó la concesión en 1884 a Rendón Peniche y se inauguró 3 de junio de 1890, sus oficinas estuvieron en la Plaza de la Mejorada. La línea Mérida – Peto se construyó para facilitar el comercio con el sur 21 de marzo de 1879 se clavó la riel en la calle 54 por los portales y la pescadería, concesión Rodolfo y Olegario G. Cantón. La vía Mérida – Valladolid con ramales, zona oriente, permitiría la llegada de diversos productos a la capital del estado. Mérida se convierte en un centro de almacenamiento de diferentes productos. Francisco Cantón durante el gobierno de Porfirio Díaz inaugurad 4 de mayo de 1906.

La gente de los pueblos se empezó a desplazar para comerciar con la ciudad, llegaban a Mérida para vender sus productos usando el ferrocarril.

La línea Mérida – Campeche significo algo trascendental, pues durante muchos años los estados se mantuvieron separados, la construcción de está vía inicio el 6 de enero de 1882, en el aniversario de la ciudad de Mérida, finalmente se inauguró en 28 de julio 1898 represento la unión de los dos estados.

Más allá de lo que implicaba el comercio del henequén hay que tener en cuenta que ya conectada la capital con los pueblos del interior del estado, la comunicación de productos cambia por completo y se empezo a observar una Mérida más heterogénea pues gente de todas partes viaja a la capital para intercambiar productos.

Las ferias de los pueblos se volvieron atractivos para los habitantes de Mérida, cambia la vida cotidiana de la sociedad. Así pues el paisaje económico y social dela ciudad cambio para siempre, aunado a eso el paisaje arquitectónico cambió.

Ferrocarrileros de Yucatán (1940)
Ferrocarrileros de Yucatán (1940)

La hoy Ex Estación central, fue construida en 1920 e inaugurada el 15 de septiembre por el gobernador Antonio Ancona Albertos. Sustituyo las antiguas estaciones de Mejorada, San Cristóbal y la de los Arcos de la Pescadería; su construcción se concibió en 1903, pero los movimientos revolucionarios no permitieron su consolidación hasta 1920.

Por aquella época también se concluyo el Sanatorio Rendón Peniche que funcionó hasta que inició la privatización de ferrocarriles. El edificio pasó por un proceso de decadencia y abandono, afortunadamente la UNAM restauro todo el edificio neo maya. El hospital se concibió especifico para ferrocarrileros, pues  la cantidad de trabajadores de la empresa hizo necesario uno.

El museo de los ferrocarriles de Yucatán se inauguró el 1 de noviembre de 2002. Es un espacio de gran importancia para la historia ferroviaria del país. Las autoridades no han tomado en cuenta el patrimonio ferroviario, pues la obra del museo se generó por parte de ex ferrocarrileros apasionados por la historia de este medio de transporte.

La V-270, ‘Joya’ del museo de los ferrocarriles de Yucatán.

Es el segundo museo del ferrocarril después del de Puebla que si cuenta con apoyo de Conaculta, a pesar de que Yucatán tiene equipo ferroviario de mayor importancia. Puebla tiene entre 4 o 5 locomotoras, mientras que Yucatán tiene más de 15. Este patrimonio merece ser rescatado.

La estrella del museo  yucateco es la locomotora de vapor 270 construida en 1903 que se puede apreciar en el museo, fue construida en Estados Unidos, es la única locomotora de vapor que nos queda. Existen tres locomotoras Yucatecas en Disney, las cuales fueron transformadas en atractivo del parque.

La ponencia concluyo con la observación de las características y particularidades de la historia ferroviaria de Yucatán. Mérida fue el punto principal de las conexiones en la península, la ciudad se expandió con la llegada.

El patrimonio ferroviario es símbolo de orgullo en otros países y también en otros estados de la república, sin embargo, en Yucatán no parece que se le haya valorado.

¿Conoce el Museo de los Ferrocarriles de Yucatán?

https://www.facebook.com/museodelosferrocarrilesdeyucatan

El alemán que fotografío Mérida en 1914

El pasado miércoles 13 de enero se presentó la conferencia: ”La Plaza Grande de Mérida vista a través del lente de Wilhelm Schirp Laabs” en el marco del IV Simposio sobre Patrimonio Cultural en Mérida.

Presentaron la Dra. Laura Olivia Machuca Gallegos y Mtro. En Hist. Raúl Rivero Canto.

Wilhelm Schirp Laabs fue un alemán llegado a Mérida en 1905, trabajo en la planta de energía Siemens. A pesar de no ser de posición acomodada, invirtió mucho tiempo y dinero en un nuevo pasatiempo para la época; la fotografía.

Schrip capturó cerca de 300 fotografías de la ciudad de Mérida, especialmente de la naturaleza, de su centro de trabajo y de la cotidianidad de su familia; alemanes a vecindados en Mérida.

Está colección estuvo en resguardo de la familia Schrip hasta 2013 cuando la donan a la Universidad de Ausburgo, ahora en trabajo conjunto con el CIESAS se trabaja en su catalogación para posterior publicación online. La mayoría de las fotos se sitúan entre 1913 y 1914, entre las características de sus fotos está la importancia de aparecer en sus fotos.

Una particularidad de su fotografía, es que le tomo mucha importancia a la naturaleza de los paisajes; interesado más en jardines que en casas, en sus fotografías de la Plaza Grade los laureles de aquella época son los protagonistas.

En sus fotografías ya no estaba las rejas que tuvo a finales del siglo XIX y tampoco tenía ya el quiosco pues fue retirado en 1911.

Las fotografías nos permiten recrear la Plaza Grande de Mérida, antes de la llegada de la revolución en 1915.

Wilhelm Schirp Laabs vivió en Mérida hasta el estallido de la segunda guerra mundial, cuando se llamó a todos los alemanes a la ciudad de México por el gobierno de Ávila Camacho, falleciendo en 1948 en la capital. La familia posteriormente se dedicaría a la elaboración de embutidos.

Durante la conferencia se expusieron cuatro fotografías, dos de las cuales ilustran está entrada

El próximo jueves 11 de febrero a las 18:00, se presentará en el CIESAS (Calle 61# 443, por Calles 50 y 52. Colonia Centro) el proyecto:  “El caso de la coleccion fotografica de Wilhem Schirp Laabs en Yucatán”.

Del Elefante Blanco al Palacio de la Música.

Una etapa ha terminado, y en el corazón de Mérida iniciará una nueva.

Tras casi treinta y cinco años de servicio, el edificio del Congreso del Estado ha sido totalmente derribado para albergar en este espacio el ‘Palacio de la Música’. En el marco de estos eventos, creemos conveniente hacer una recapitulación de la historia de este espacio, que ha pasado de ser parte del Colegio Jesuita, a Hotel, para luego ser un ‘Elefante Blanco’ y hasta hace algunos meses, sede del Congreso del Estado. Su futuro: ‘El Palacio de la Música.

Plano del Colegio de San Javier.
Plano del Colegio de San Javier.

La manzana que hoy nos ocupa,  fue desde el siglo XVII parte del complejo jesuita que incluía la Universidad de San Javier y el aún existente Templo del Jesús.

Fue a principios del siglo XVII que los vecinos y autoridades de la ciudad de Mérida iniciaron las gestiones para la edificación de un colegio que estuviese a cargo de la compañía de Jesús, que permitiese a los jóvenes peninsulares obtener las enseñanzas en filosofía, letras y derecho, ya que la única manera de acceder a ellos era viajando a la capital de la Nueva España lo que generaba grandes costes para las familias.

El 31 de diciembre de 1613 muere en la ciudad de Mérida el encomendero y capitán don Martín de Palomar, dejando su casa, un solar y veinte mil pesos para la edificación de un colegio.

Los predios de los que hablamos se ubicaba al norte de la catedral en el lugar que hoy en día ocupa el teatro José Peón Contreras, el Parque de la Madre y el ya desaparecido ex-congreso.

Fue en mayo de 1618, después de terminadas todas las gestiones ante el Rey, que se daba fin término al anhelo de los vecinos de Mérida, el Colegio de San Francisco Javier abría sus puertas. La orden jesuita cumplió con los anhelos de educación universitaria para los vecinos de Mérida.

Atravesaron epidemias y carencias pero el colegio sobrevivió, hasta que la suerte de los colegios jesuitas se cegó el 6 de junio de 1767 cuando el capitán Cristobal de Zaayas Guzmán hace cumplir la cédula de Carlos III, quien expulsa a la compañía de Jesús de los territorios españoles.

El edificio del Colegio de San Francisco Javier fue abandonado a su suerte, en un intento de olvidar a aquella orden jesuita que el Rey había desterrado.

Una vez declarada la independencia de Yucatán de España, y con su posterior anexión a la nación mexicana, el Congreso Constituyente yucateco de 1823 ocupó, como sede independiente a los demás poderes, el aula magna y algunos espacios del antiguo Colegio de San Francisco Javier.

Muchos años después, se demolió la mayor parte de las instalaciones del convento y el colegio y se abrió la calle 57-A. En el sector norte se construyó el teatro de San Carlos, que en 1878 tomo el nombre del ilustre literato José Peón Contreras.

A la izquierda se observa parte del Edificio del Colegio y también las cornisas del Teatro Peón Contreras.

Hasta 1915 existieron restos del Colegio en el costado norte del templo, sin embargo estos espacios se terminaron de demoler a la llegada de Salvador Alvarado en aquel año.

Los espacios del oriente (el cruce de la 59 con 58) de aquella cuadra fueron vendidos a particulares, se sabe que a principios del siglo XX era una casa particular, posteriormente se convirtió en Hotel Madrid y luego en sede del Club ‘La Unión’.

Anuncio del ‘Hotel Madrid’, este edificio fue demolido para iniciar el ambicioso proyecto que se convertiría en el ‘Elefante Blanco’

A mediados de los años cincuenta esta casona fue demolida, inició la construcción del que prometía ser un descomunal rascacielos en el centro de Mérida destinado a ser sede de una compañía de seguros.

A principios de los años sesenta la construcción se detuvo sin razón aparente y dejo de ser el estandarte del progreso para convertirse en un dolor de cabeza de las autoridades.

El edificio alcanzo los diez pisos de altura, convirtiéndose en un referente de la ciudad aunque no por su belleza ni importancia, sino por su grandeza y su nulo beneficio; por lo que el clamor popular le bautizo como el “Elefante Blanco”.

En 1967 durante el gobierno municipal de Victor Correa Racho se consiguió eliminar los pisos superiores aunque se dejo claro que era un peligro latente por su estado de abandono. Y aunque en realidad para lo único que sirvió fue para ser usado de estacionamiento; en el papel fue sede de una aseguradora, de un hotel, de un centro comercial y hasta se planteo como condominios.

El Elefante Blanco, símbolo de la inutilidad y monumentalidad.

Las administraciones municipales posteriores intentaron, sin éxito, encontrarle alguna utilidad a la enorme mole y es que además el predio se encontraba desde 1963 en un juicio de embargo por lo que la propiedad del inmueble aún no era del todo clara aunque estaba adjudicada a un empresario radicado en Monterrey.

El 25 de julio de 1978 sucedió lo que muchos temían; una de las cornisas superiores del edificio se desplomo después de una fuerte lluvia. Falleció en el lugar el profesor Pedro Pinzón Sanchez resultando heridas otras personas.

Entonces se agilizó el proceso de expropiación durante la administración del entonces presidente municipal Federico Granja Ricalde y durante la siguiente de Gaspar Gomez Chacon; siendo gobernador Francisco Luna Kan.

En 1980 finalmente el predio pudo ser adquirido por el Gobierno del Estado y se demolió parcialmente para adaptarse como sede del Congreso del Estado.

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Antiguo recinto legislativo local.

El arquitecto Orso Núñez, coautor del Conjunto Cultural de Ciudad Universitaria de la UNAM, al sur de la Ciudad de México, llevó a cabo el proyecto para la reutilización de esta estructura como recinto legislativo.

Así, después de más de un siglo de utilizar el aula magna del Colegio de San Javier como recinto legislativo, los diputados se trasladaron en 1981 a su nueva sede, la cual contaba con todos las modernidades de aquel entonces. La construcción del edificio costo 46 millones de pesos.

El Edificio del Congreso en 1981 a meses de ser inaugurado.
El Edificio del Congreso en 1981 a meses de ser inaugurado.

Así pues tras casi treinta y cinco años de servicio, aquel edificio que presumió de modernidades; resulto insuficiente para la actividad legislativa, pues se construyo una nueva Cámara de diputados en el poniente de la ciudad en los límites del periférico.

Los daños estructurales, además de la mencionada incompatibilidad con el entorno del Centro Histórico inclinaron la balanza hacía la demolición del edificio.

En los próximos meses iniciará la construcción del ‘Palacio de la Música’, en la presentación del proyecto en diciembre pasado, se aseguro que este espacio combinará el pasado, presente y futuro de la producción artística de la entidad.

El edificio contará con una sala de conciertos con capacidad para más de 400 personas, así como un museo virtual con videoteca y fonoteca, en el que se empleará la tecnología más avanzada.

Otros de sus aspectos es que en él podrán presentarse agrupaciones musicales infantiles y juveniles, incluyendo conjuntos comunitarios, así como la creación de ensambles y coros, y la detección de talentos.

Así pues, esta nueva construcción promete ser un icono de la cultura en el estado que trascienda generaciones, y que terminé para siempre con el estigma del ‘Elefante Blanco’, estructura enorme e inútil.