Historia del Barrio de Santiago

Al fundarse Mérida en 1542, se estableció en lo que fue un asentamiento indígena un barrio para la población nativa, al que se bautizó como el patrono de España, Santiago apóstol. Durante la colonia el barrio estuvo habitado por naturales de la región cuyas viviendas eran humildes chozas e inclusive seguía siendo gobernado por caciques mayas. El pueblo de indios se comunicaba por la calle 59, entonces conocida como el camino a Santiago.

Hacía 1660 la ciudad de Mérida se expandió hasta las colindancias del pueblo de Santiago apóstol, por lo que empezó a ser habitado por españoles, lo que generó que el barrio se convirtiera en punto de encuentro de varias etnias.

Crescencio Carrillo Ancona menciona que la capilla precedente de la iglesia parroquial fue mas antigua incluso que Catedral y fue donde se celebró la primera misa en Mérida. La iglesia actual se terminó de construir en el año de 1637, y ha tenido dos reconstrucciones, la primera en 1893 y la segunda a mediados de 1925, pues durante la “agitación política” de 1916 fue saqueada.

Fotografía de la iglesia parroquial a finales del siglo XIX
Fotografía de la iglesia parroquial a finales del siglo XIX

El templo es de mampostería, de una sola nave, con catorce columnas intermedias de cantería con base y capitel dóricos, que sirven de apoyo a los arcos que sostienen el techo. Remata al oriente con el presbiterio y al poniente con el coro de madera. El retablo del altar, de estilo neoclásico, fue tallado en madera en los talleres de Don Donato Pech Cambranes en el año de 1909 y esta presidido por el patrono del barrio quien se encuentra flanqueado por los arcángeles Gabriel y Miguel.

Desde 1883, la plaza del barrio fue denominada “Degollado” en honor al ministro de guerra de Benito Juárez, sin embargo, fue hasta 1942 cuando se edificó el busto del homenajeado. En 1893 la plazoleta se dedicó a Juan Miguel Castro fundador del puerto de progreso y existió un proyecto para un monumento, el cual nunca se concluyó. En 1950 se instaló un monumento al profesor Benito Ruz y Ruz el cual fue retirado a finales de los ochenta para dar paso a la fuente actual. El camino a Santiago se bautizó con el nombre de Porfirio Díaz en 1877.

El 17 de Junio de 1900 se inauguró el Circo Teatro Yucateco, el cual sirvió como escenario de espectáculos circenses, obras teatrales, corridas y peleas de box; el Circo Teatro fue por más de medio siglo el coloso referente del barrio, lamentablemente fue derribado en 1960. En aquel foro se llevó a cabo la primera proyección cinematográfica que hubo en la ciudad, la cual se realizó el 15 de febrero en 1902, a través del cinematógrafo Lumiere el cual llegó gracias a D. Beltrán Dupuy.

El espectáculo cinematógrafo nació en este barrio y se desarrollaría en varios locales. En 1914, se estableció en el costado poniente del parque el cine Frontera, en el mismo sitio donde, a principios de siglo, funcionó un hotel de igual nombre. A partir de noviembre de 1924, el salón cinematográfico se denominó Rialto y hoy en día el sitio es ocupado por un supermercado. En 1915 abrió sus puertas al público el Salón Apolo, fundado por la empresa “Juan Gálvez Torre y Cía.”, al norte de la plazoleta.La fachada del teatro, donde no sólo se exhibían películas sino espectáculos de zarzuelas y operetas, representaba el rostro de un payaso con enorme boca abierta, que era la entrada.En 1922 se convirtió en el cinema Rívoli y a principios de la década de los cincuenta cambió de nombre a Rex, como hasta la fecha.

Dos industrias han sido claves del barrio. La primera es la refresquera Sidra Pino la cual fue fundada por José María Pino Rusconi en 1888 y se estableció en la esquina de la calle 72 con 63 y durante más de un siglo fue un referente indiscutible de la industria del estado. La segunda es la Cervecería Yucateca, la cual se fundo en 1896 en lo que era conocida como la Quinta “El Perejil” (63 x 70) al ser adquirida por el Sr. Ponce Solis, pasaría más de cincuenta años en el barrio antes de que la fábrica se trasladase a su sede en Chuminopolis. En esa misma esquina se instaló la Cantina “El Cardenal” hace más de 100 años y continúa con el legado de la cantina yucateca.

En 1902 se trazó la avenida que une a esta plaza con el Asilo Celaran, “Paseo de la Reforma”, la cual fue inaugurada el 5 de mayo de 1908. Durante el gobierno de Olegario Molina (1902 – 1906) se construyó en el Angulo sureste del parque, la Escuela de Niñas del Suburbio de Santiago, inaugurada el 15 de septiembre de 1905. El nombre con el que actualmente le conocemos, le fue impuesto durante la administración de Salvador Alvarado.

Otra característico plantel, fue el colegio católico de niñas Leandro León Ayala, que fue inaugurado por el arzobispo Martin Trischler en 18 de febrero de 1905, durante la administración de Alvarado se incautó para convertirle en la escuela para varones Eligio Ancona.

El primer mercado del barrio se construyó en 1918, el alcalde Vicente Erosa (1946 – 1949) construyó el mercado actual y le dio el nombre de Santos Degollado. La esquina al suroeste de la plaza, es conocida por el nombre de “Chemulpo”, pues ahí había un expendió de licores donde un inmigrante coreano se lamentaba a principios del siglo, recordando el último puerto de su querida patria; Chemulpo.

La feria del barrio en honor del Cristo de la Transfiguración, fue de las más importantes de la ciudad, esta se llevaba a cabo en agosto. Lamentablemente los excesos, el desorden y la falta de organización acabaron con la feria a principios de los ochenta. La plaza del barrio sigue siendo punto de encuentro de los meridanos asiduos al Centro Histórico, alrededor de ella se han establecido centros culturales y galerías que le han devuelto la vida al barrio.

 

Historia del Paseo de Montejo

El 31 de marzo de 1906, el gobernador del estado Ing. Olegario Molina Solis daba por concluida la obra del Paseo de Montejo.

Aunque fue en 1906 que se inauguro oficialmente, la idea del Paseo de Montejo se remonta a 1888 cuando el señor Rafael R. Quintero presento ante las autoridades del gobierno del General Guillermo Palomino la propuesta de promover un nuevo paseo en la ciudad. La primera piedra fue colocada el 5 de febrero de 1888, coincidiendo con el aniversario de la promulgación de la constitución. El paseo llevaría por nombre ‘De Montejo el adelantado’.

Aquel año se creó la comisión del paseo, la cual se encargaría de comprar terrenos y de hacer planos y las primeras gestiones para propocionarle a merida una avenida digna de los tiempos que corrían en la península.

 

Las Casas Cámara se construyeron en la década de los diez.
Las Casas Cámara se construyeron en la década de los diez.

Por entonces el estado de Yucatan era el segundo estado en crecimiento económico y cultural, la primera ligada a Estados Unidos y la segunda a Francia. El esplendor economico, aprovechado por los dueños de las haciendas henequeneras propició la creación del Paseo de Montejo el Adelantado. Pese al entusiasmo inicial, la obra fue abandonada ese mismo año y su construcción se reanudo hasta 1898 durante el gobierno del general Francisco Canton.

En la época en la que gobernó Yucatán Salvador Alvarado, se pretendió extender el Paseo hacia el sur, esta idea continuó en la cabeza de las autoridades de los años cuarenta y en los sesenta finalmente pudieron adquirir el terreno al sur del Paseo para iniciar lo que sería la avenida Manuel Cepeda Peraza pero solo pudieron adquirir este predio, pese a que la idea original pretendía extender la vía hasta el parque Eulogio Rosado. Este espacio al inicio del Paseo permanecería como un lunar en el paseo, hasta 1995 cuando se reconstruyó con el nombre de “Remate de Paseo de Montejo.

En el año 1938, el ingeniero Humberto Canto Echeverría mandó cambiar su nombre por el de Paseo de Nachi Cocom, aunque nadie, hasta la presente fecha, lo llama de este modo.

Nuestro Paseo se encuentra ornamentado con varios monumentos; en 1906 se instaló el Monumento a Justo Sierra O’Reilly en lo que entonces era el final del Paseo, en enero de 1926 se concluyó el obelisco en memoria del gobernador Felipe Carrillo Puerto. Entre 1945 y 1956, el escultor Rómulo Rozo esculpió el Monumento a la Patria en la glorieta al norte del Paseo. En cuestión de monumentos, la última adición que tuvo el Paseo fue la colocación en 2010 de la estatua de Francisco de Montejo el Adelantado, al lado de su hijo del mismo nombre, apodado “El Mozo”, fundador de la ciudad de Mérida.

 

 

 

El Paseo de Montejo ha tenido tres prolongaciones hacia el norte, a lo largo de su existencia. La primera traza partía de la calle 47 hacia el norte, terminando en la glorieta en que se erigió el monumento a don Justo Sierra en 1906, lo que equivalía longitud de 1,280 metros lineales. En el año 1925, el entonces Gobernador, doctor Álvaro Torre Díaz, lo hizo prolongar siempre hacia el norte, en un tramo de 440 metros lineales, para lo cual tuvo que comprar parte del terreno que comprendía la Escuela Modelo, esto extendió el paseo hasta la glorieta donde hoy se encuentra el Monumento a la Patria. Durante la gestión de Canto Echeverría, se construyó una amplia desviación hasta el Campo Deportivo Salvador Alvarado. El tercer tramo de su prolongación, comunica la glorieta del Monumento a la Patria con la Colonia México, siempre al norte de la ciudad, en una extensión de 1, 200 metros lineales.

El paseo de Montejo presenta la incongruencia del tamaño de los predios, explicado por Leopoldo Tomassi así:

“Los ingenieros que se encargaron de proyectar y de trazar nuestro principal Paseo, a fines del siglo pasado, cometieron el gravísimo e irreparable error de construirlo en medio de una serie de manzanas existentes, en vez de prolongarlos sobre el eje de la calle 58, con la misma anchura que entonces se deseaba. Tal como se construyó quedaron a sus lados dos filas angostísimas de manzanas, de unos 30 a 35 metros de fondo, insuficientes para el tipo de residencias a que se destinaban. En esa época ya estaban abiertas las calles 56 y 58, y los propietarios de predios habían adquirido ya legítimos derechos para ocupar los frentes de cada una de esas calles. Si se hubiera aprovechado el eje de una de ellas (aún dándole al Paseo los 42 metros de ancho que actualmente tiene) hubieran quedado a sus lado manzanas más útiles, de unos ochenta metros de fondo, lo suficiente para dejar la mayor superficie sobre el Paseo y pequeños predios sobre las mencionadas calles 56 y 58. El resultado desfavorable se observó después, cuando se construyeron las primeras residencias sobre el Paseo de Montejo. Con el ancho actual de sus manzanas colindantes las casas parecen como “encajonadas”, sin patios ni jardines suficientes y proporcionados a la importancia del Paseo”

Otros arquitectos contemporáneos han mencionado que este “error” es premeditado, pues se buscaba que sólo quienes tuvieran residencias sobre el Paseo, accedieran a el.

Pese a que continua siendo la avenida de excelencia de la ciudad de Mérida, ha tenido varios agravios en su fisionomía debido al desarrollo comercial, el cual le arrebato algunas de sus casonas más importantes para convertirles en edificios comerciales, esto ocurrió principalmente en la década de los cincuenta, sesenta y setenta. A partir de entonces comenzó a cuidarse la fisionomía del Paseo, en 1979 se instaló el ya característico ladrillo rojo en las aceras.

Historia de Paseo de Montejo

 

Historia del Monumento a Felipe Carrillo Puerto

En la glorieta central de Paseo de Montejo se encuentra el monumento en memoria de Felipe Carrillo Puerto. La historia de esta construcción inicia en 1918 cuando se proyectó construir en aquella glorieta un monumento a Nachi Cocom, para ello se colocó la primera piedra el 12 de octubre de aquel año cuando gobernaba y la obra se encargó al escultor Juan Manuel Cordero sin embargo sólo se terminó la base y el monumento quedó inconcluso.

Tras el asesinato de Felipe Carrillo Puerto, ocurrido el 3 de enero de 1924, el Ayuntamiento de Mérida decidió edificar un monumento en su memoria, se pretendió para ello que estuviese en la glorieta que une la Avenida Colón con la Itzaés, sin embargo conflictos políticos y la falta de recursos impidieron la obra.

El Monumento a Felipe Carrillo Puerto en los años treinta.
El Monumento a Felipe Carrillo Puerto en los años treinta.

A finales de 1925 el gobernador Jose María Iturralde Traconis encargó al escultor Leopoldo Tomassi , que concluyera la obra ahora en memoria de Felipe Carrillo Puerto. El monumento se construyó sobre la base que ya existía en piedra y realizado en piedra de Sotuta. Fue inaugurado casi al terminar la gestión de Iturralde el 24 de enero de 1926.

El obelisco presenta cuatro cuatro lados, en el sur se encuentra Felipe Carrillo Puerto entre dos indígenas mayas. La cara norte se presenta un hombre maya mirando al cielo. En las caras restantes se encuentran inscritas las leyendas “Plasmada en él está su raza” y  “Su sangre fecundará a su pueblo”, también se encuentra en esta cara la estrella flamígera, símbolo masónico.