José Martí en Yucatán

“Hasta que no ande el indio, no andará latinoamérica” – José Martí
“140 años de la visita más relevante de José Martí a Yucatán” fue el nombre de la conferencia que se realizó ayer en la Facultad de Ciencias Antropológicas a cargo del Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz; el aniversario de este suceso será el próximo 28 de febrero.
El revolucionario cubano pisó suelo Yucateco en tres ocasiones; en 1875, 1876 y 1877, siendo la última la que tuvo más relevancia. Durante estos años, José Martí se encontraba itinerante tras ser exiliado por primera vez de Cuba, nuestra entidad le sirvió de punto de encuentro con su familia.
“Está es una oportunidad para reflexionar sobre construcción de la América tan nuestra”, mencionó el conferencista. “La posiblidad del desarrollo americano tiene que ser a través de la incorporación del indígena a la vida nacional respetando la diversidad de los pueblos latinoaméricanos”.
“Qué duro es vagar de tierra en tierra con tanto amor en el corazón y tanta angustia en el cuerpo” escribió Martí a su amigo Manuel Mercado. El exilio le llevó a vivir en España, México, Estados Unidos y Guatemala.
José Martí fue crucial en el movimiento independentista de Cuba, razones que le llevaron al exilio. La isla antillana enfrentaba la doble dependencia; jurídicamente de España y  económicamente de Estados Unidos. A diferencia del resto de movimientos latinoaméricanos, el cubano no tenía su origen en un caudillo sino en un partido, el Partido Revolucionario Cubano.
Nacido en Cuba, donde el pueblo indígena fue diezmado, Martí no tuvo contacto directo con el pueblo indígena americano hasta su estancia en México y Guatemala. Sin embargo conoció la obra de Benito Juaréz a través de su maestro Manuel Mendivi. Quedó tan asombrado de la obra liberal de Juaréz que escribió “Un indio que sabe leer puede ser Benito Juárez; un indio que no ha ido a la escuela, llevará perpetuamente en cuerpo raquítico un espíritu dormido“.
El Dr. Urzaiz reconoció que el pensamiento de Martí sostenía que era la educación occidental la que haría progresar, sin ser esto del todo cierto. Se asentó en México en 1875 cuando triunfaba el gobierno liberal de Sebastían Lerdo de Tejada continuador de la obra del ya fallecido Benito Juaréz, cuyo pensamiento se encontraba muy presente en los independentistas cubanos.
Procedente de Cuba, donde estuvo de incógnito, llegó al puerto de Progreso el 28 de febrero de 1877 para reunirse con su familia. En esta ocasión tuvo la oportunidad de admirar el Chacmool decomisado a su descubridor Augusto Le Plongeón quien pretendía llevarla a los Estados Unidos el cual fue exhibido en la ciudad de Mérida en el cruce de la calle 60 con 59.
Interpretó la escultura como el símbolo del despertar latinoamericano “dormido aparentemente, pero capaz por su propia energía, de surgir y obrar en un memento crítico”, incluso realizó un dibujo en . Visitaría también Isla Mujeres en donde se encontraban algunos mayas refugiados de la Guerra de Castas.
Aunque la visita por el estado fue circunstancial, el acercamiento con el pueblo maya logro calar dentro del pensamiento de Martí sobre los pueblos indígenas.
“Interrumpida por la conquista la obra natural y majestuosa de la civilización americana se creó con el advenimiento de los europeos un pueblo extraño, no español, porque la savia nueva rechaza el cuerpo viejo; no indígena, porque se ha sufrido la injerencia de una civilización devastadora, dos palabras que, siendo un antagonismo, constituyen un proceso; se creó un pueblo mestizo en la forma, que con la reconquista de su libertad, desenvuelve y restaura su alma propia … tenemos toda la fogosidad generosa, inquietud valiente y bravo vuelo de una raza original fiera y artística.” Escribió el también poeta cubano.
“No se puede entender América sin conocer a José Martí” sentenció el Dr. Bojórquez Urzaiz antes de concluir la conferencia, la cual contó con la presencia del cónsul de Cuba en Mérida; Mario Jorge García Cecilia.
 
José Martí en Yucatán

Historia del Olimpo de Mérida

El primer cuadro de nuestra ciudad es flanqueado en el poniente por un edificio que por su arquitectura es un extraño dentro del resto del panorama de nuestra plaza principal. Se trata del actual Centro Cultural Olimpo, cuya primera piedra se colocó el 6 de enero de 1997 en un acto presidido por el historiador Silvio Zavala Vallado.

El actual Olimpo, es el sustituto del edificio original; conocido por este nombre debido a que en las primeras décadas del siglo XX existió en sus bajos un restaurante bar cuyo nombre aludía a aquel mitológico monte.

Cuando se fundó la ciudad de Mérida, existían cinco cerros en la ciudad y dos de ellos se mantuvieron. Uno de ellos,  BaklumChaam, se encontraba en el poniente de la Plaza central, por lo que no se construyó hasta las primeras décadas del siglo XVI.

Según una de las fuentes consultadas, fue entre 1611 y 1636 cuando ya existía construcciones en el costado poniente de la plaza. El Palacio Municipal se construyó en 1635.

Vista del primer edificio del Olimpo, que luce características coloniales. (Desiré Charnay, 1885)
Vista del primer edificio del Olimpo, que luce características coloniales. (Desiré Charnay, 1885)

Fue alrededor de 1792, cuando siendo propietario Don Pedro Brunet se levantaron los portales que harían juego con los del Palacio Municipal edificados en 1735, y los colindantes del costado norte de la plaza en la llamada Casa del Alguacil fechados en 1783. La construcción de portales formaba parte de las nuevas políticas implantadas a la llegada de los borbones al trono español. Por cierto que en este último predio en donde se encuentra “El Colón” se puede observar, en la esquina de la 61 x 62, el testigo de lo que fue el balcón que miraba directamente a la plaza cuando no existían los portales.

El edificio contaba de dos plantas de mampostería con acabados de cal. Los techos y los entrepisos tenían una estructura de madera. La fachada principal se componía de trece arcos de medio punto en dos niveles con 12 columnas toscanas fabricadas en piedra.

El portal de la planta baja daba acceso a dos crujías que comunicaban a un patio central. La planta alta estaba formada por una galería con el mismo número de arcos de medio punto y en los intercolumnios tenían barandales de madera. Esta galería comunicaba a una crujía que conducía al patio interior formado por un corredor con arquería de columnas toscanas

La fachada estaba rematada por alemenas en forma de pináculos labrados en piedra. El remate de la parte central del edificio se componía de un campanario con un arco conopial. (Burgos Villanueva, 1995)

Durante el siglo XIX fue propiedad de dos gobernadores, el Lic Manuel Romero Ancona (1879) y del Lic. Manuel Cirerol y Canto (1895), quien lo heredó a su hijo Manuel Cirerol Villanueva.

Hacía el año de 1900, el edificio fue reconstruido para adaptarlo a las nuevas corrientes estéticas de tendencia neoclásica. Los portales fueron demolidos en su totalidad para ser sustituidos por ventanales en la parte superior y por entradas en la parte baja.

Se introducen nuevos elementos arquitectónicos, como son las columnas corintias; en la techumbre se utilizan estructuras de acero, como las vigas belgas y viguetillas de madera, y en la decoración acabados de estuco. (Burgos Villanueva, 1995)

Por aquellos años predio fue fraccionado y funcionaron en sus portales predios de distintos giros, entre ellos una peluquería, tabaquería y el mencionado restaurante.

El llamado segundo Olimpo en 1906, durante la visita presidencial de Porfirio Díaz.
El llamado segundo Olimpo en 1906, durante la visita presidencial de Porfirio Díaz.

Fue sede del Centro Español de Mérida entre los años 1912 y 1921; funcionaba en aquel centro un salón de billares, biblioteca entre otros salones, la revista “El Correo Español” le llamó uno de los más bellos de Mérida. También se supone que existió en el inmueble un cine el llamado “Actualidades”.

Como muchos edificios de la ciudad, el Olimpo fue “achaflanado” para mejorar la visibilidad en las esquinas de la ciudad. Muchas placas, remates, esculturas y faroles se perdieron en el proceso.

Durante el resto del siglo XX, el edificio careció de mantenimiento lo que provocó que se deteriorara. En octubre de 1974 el entonces alcalde Efraín Ceballos Gutiérrez (1971 – 1973) ordenó la demolición del inmueble. Los 12 establecimientos que existían fueron clausurados “porque no reúnen las condiciones de salubridad y el edificio presenta características de peligrosidad pudiendo llegar al derrumbe”. Varias asociaciones protestaron por la demolición, sin embargo esta se realizó el 29 de aquel mes y año.

En 1975 el ayuntamiento logra adquirir el terreno para posteriormente ser convertido en estacionamiento de taxis por más de 20 años. Nuestra plaza principal quedó hueca en su costado poniente.

Existieron varios proyectos para resarcir el daño pero ninguno se concreto hasta 1997, cuando se dispuso la construcción del Centro Cultural Olimpo. Se realizó un concurso para el diseño del “nuevo” Olimpo, siendo elegido el proyectó del arquitecto Augusto Quijano. Se inauguraría el 6 e enero de 1999.

Si bien es cierto que este nuevo edificio logró borrar el lunar de asfalto de nuestro primer cuadro, existen muchas voces que aún critican la arquitectura del más reciente inquilino de la plaza. Según comentó el arquitecto Aercel Espadas durante una conferencia dedicada al Ateneo Peninsular en agosto de 2015, el diseño no cumple con la relación plato – taza la cual se refiere a la relación entre la planta baja y la alta en la cual la primera debe ser de menor altura que la segunda, relación que mantienen todos los edificios de la plaza principal.

El Centro Cultural Olimpo actualmente es sede de la mayoría de los eventos realizados culturales realizados por el Ayuntamiento de Mérida. El auditorio principal lleva el nombre del ilustre historiador Silvio Zavala Vallado, el planetario lleva el nombre del astrónomo Arcadio Poveda Ricalde.

Fuentes.

Diario de Yucatán (1974, 1997, 1999, 2000)

Novedades (1997)

Burgos Villanueva, R. F. (1995). El Olimpo: un predio colonial en el lado poniente de la Plaza Mayor de Mérida, Yucatán, y análisis cerámico comparativo. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia.

 

 

Aportaciones de Yucatán a la Constitución

El día de ayer se realizó la conferencia “Aportaciones de Yucatán a la Constitución de 1917” a cargo del Dr. Marcos Alejandro Celis Quintal, Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia; en el marco de la Jornada Conmemorativa del centenario de la Constitución de la Facultad de Antropología de la UADY. En la misma conferencia se recorrió  la influencia yucateca en las constituciones previas a la de 1917.

El concepto constitución en la antiguedad estaba relacionado con la recopilación de asuntos del estado griego, el significado evolucionó a partir de la independencia de los Estados Unidos a finales del siglo XVIII, para luego expandirse por el mundo como conjunto de leyes que rigen la vida de un país, apuntó el magistrado como introducción.

Una vez consumada la independencia de México, el país entró en un proceso de transformación y de disputas entre conservadores y liberales; resultado de esto fue la Constitución de 1824, “la fundante” del estado mexicano. Esta primera constitución tuvo la importante aportación del yucateco Lorenzo de Zavala cuya obra liberal aún permanece desconocida para muchos yucatecos y cuya firma se encuentra en el decreto de expedición de aquella primera carta magna.

Zavala era partidario de adoptar el modelo estadounidense de país, mientra que el bando conservador optaba por la monarquía a cargo de un príncipe europeo y cuyo hilo conductor fuese el centralismo

El Dr. Celis Quintal destacó también al yucateco Manuel Crescencio García Rejón, padre del juicio de amparo y defensor del federalismo. Mencionó que otra de sus aportaciones fue la creación de la Suprema Corte de Justicia como órgano guardián de la constitución, y del que estuvo a punto de pertenecer sin embargo el no ser abogado le excluyó del puesto.

En 1841 se establece el juicio de amparo en la constitución de Yucatán dentro del capitulo de las garantías individuales, en el cual se marcaba la normativa relativa a los procesos y la defensa de derechos a partir de los derechos universales; el juicio de amparo se incorporaría a la constitución mexicana de 1857.

Los derechos sociales son otra aportación de Yucatán, pues no habían sido incorporados a la constitución los grupos sociales, específicamente obreros y campesinos.

A finales de 1916 Carranza convocó al congreso constituyente, llegan a aquel gente de diversas posiciones entre ellas gente de izquierda uno de ellos Hector Victoria, lider obrero ferrocarrilero, quien ya había sido legislador en aquella época cuando empezaban a florecer la teorías de izquierda influenciadas por Marx.

Gracias al empeño de Victoria Aguilar, se incorporó en la constitución los conceptos de salario mínimo y jornada laboral.

 

Constitución