Un éxito el “Universo del Circo Teatro Yucateco”

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Todo un éxito resulto la noche de “El Universo del Circo Teatro Yucateco”, el evento que reunió arte e historia en el barrio de Santiago convocó a meridanos de todas las edades para recordar la memoria del extinto coloso de Santiago en el 117 aniversario de su inauguración y en el espacio donde existió, la calle 55A entre 68 y 70.

La velada, tuvo la excelente conducción de Angel Mendoza Escamilla, director de Creando y Titerando A.C (CREATI), quien dio pie para la participación de carismático “Perico el Payaso Loco” cuyo ameno show sirvió de homenaje a todas aquellas compañías de circo que pasaron por el escenario del Circo Teatro Yucateco. Se contó con la participación de el zanquero Ivan Sosa de “Teatro Chulo” quien realizó el performance del arlequín llenando de magia aquella calle de Santiago.

El Payaso que despidieron del circo. Foto: Avi Perera
El Payaso que despidieron del circo. Foto: Avi Perera

 

El Mtro. Ariel Avilés Marín inició el conversatorio entorno a las actividades realizadas en el Circo Teatro; hizo memoria sobre los espectáculos de tauromáquia realizados en el coso. Se contó con la participación del Ing. Alfonso Hiram García Acosta quien boxeo en una de las temporadas realizadas en el sitio homenajeado bajo el nombre de “Lugui Shima“. Continuó el Mtro. Antonio Novelo Medina quien realizó la crónica fotográfica del barrio de Santiago; se revivieron las imágenes de antaño del barrio y de algunos de sus personajes como Marcos Cool Novelo “Colitos” músico quien por muchos años formó parte del entorno del Circo Teatro.

Los espectáculos teatrales fueron descritos por el Mtro. Fernando Muñoz Castillo; quien recordó que en el recinto homenajeado llegaron circos como el de Ricardo Bell, y que  compañías como la de Esperanza Iris, o la Dramática Alba fueron el entretenimiento de los yucatecos alrededor de los años veinte. El Mtro. Jorge Canché Escamilla analizó el impacto social que tuvo el Circo Teatro en las más de cinco décadas que funcionó.

Para cerrar con broche de oro el conversatorio, la Dra. Teresa Ramayo Lanz describió la llamada zona de tolerancia que en aquellos años cincuenta se encontraba en las cercanías del barrio,  lo hizo a través del cuento de su autoría “El 5 de mayo”.

El Conversatorio

Terminado el conversatorio, dio inicio el espectáculo de “Las pícaras del Cuplé: Abril Góngora y Milethza” las cuales cautivaron a la audiencia con sus números de revista entre los que se encontraban “Pichi”, “La chica del 17” entre otros, su actuación les valió el aplauso del público quienes pidieron su regreso tras un primer intento de despedida.

Concluyó la velada el cantante Gil Palma quien interpretó el tema “La Mestiza” de Cirilo Baqueiro Chan Cil la cual fue estrenada en 1900 en el escenario del Circo Teatro, en aquel año la interpretó Amadita Morales, tiple de la Cía. que dirigía Alberto Morales.

Desde Mérida en la Historia queremos felicitar a todos los implicados en la realización de este evento que resultó en todo un éxito, especialmente a Jorge Gutiérrez, director de la Galería Le Cirque, la cual sirvió de anfitriona para este evento nacido desde la sociedad civil, del deseo de contar y rememorar la historia de nuestra Mérida.

Fotos: Veronica Rodriguez, Manuel Antonio Reyes Cetz, Avi Perera, Sergio Ceballos.

 

 

Se recordará el Circo Teatro Yucateco en su 117 aniversario

En el corazón del barrio de Santiago existió un sitio que fue sede de diversos eventos masivos, entre ellos espectáculos circences, peleas de box, actividades escolares, corridas de toros, funciones de cine, entre muchos otros; aquel lugar de estructura metálica llevaba el imponente nombre de Circo Teatro Yucateco.

Aquel coloso fue inaugurado el 17 de junio de 1900 en presencia del entonces gobernador de Yucatán, el General Francisco Cantón Rosado, durante más de medio siglo sirvió para el entretenimiento del público yucateco que cada noche se daba cita para acudir al universo de eventos que tenían lugar en aquel coloso cuya entrada principal se encontraba en el cruce de la calle 68 x 57.

Más de cincuenta años han pasado desde aquel julio de 1961 cuando la piqueta demoledora borro cualquier rastro material del Coloso de Santiago y sin embargo el recuerdo de aquel lugar y los espectáculos que ahí acontecían sigue vivo en la memoria de muchos yucatecos quienes insisten en transmitirlos a las nuevas generaciones.

En este contexto y en medio del resurgimiento Cultural del Barrio de Santiago, Jorge Gutiérrez  propietario de la Galeria “Le Cirque”, la cual se encuentra enclavada en lo que fueron los corrales del coloso, se ha propuesto encabezar un grupo que pretende recordar y compartir la historia del Circo Teatro Yucateco y para ello se realizará un evento conmemorativo el próximo 17 de junio, fecha en la que se cumplirán 117 años de la inauguración del coloso.

El evento titulado “El Universo del Circo Teatro Yucateco” combinará arte e historia y tendrá lugar en el Callejón del Arte de Santiago, calle 55A entre 68 y 70, espacio que también formaba parte de los terrenos del Circo Teatro. La velada contará con la participación de las cupletistas Milethza y Abril Gongora “Las pícaras del Cuple“, el show de “Perico, el Payaso Loco” entre otros de los que pronto se dará cuenta.

La mesa panel en la que se abordaran los espectáculos que se llevaban acabo en el coloso santiaguero contará con la presencia de distinguidas personalidades; el Mtro. Antonio Novelo Medina, cronista gráfico de la ciudad, autor de varios libros entorno a la memoria de Mérida; el ilustre Mtro. Ariel Avilés Marin; el Mtro. Fernando Muñoz Castillo, amplió conocedor de la historia del teatro yucateco; y la Dra. en Historia Teresa Ramayo Lanz.

El equipo que trabaja para la realización de este evento cuenta también con la participación del Dr. Jorge Luis Canché Escamilla; Ángel Mendoza Escamilla gerente del CREATI, la escritora Verónica Rodriguez y un servidor.

Pronto se darán más detalles del evento a través de este y otros medios.

Foto: Archivo Juan Pablo de la Cruz.

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La boda de Salvador Alvarado

Conrado Menéndez Díaz (1966)

-Vengo a avisarte que mañana se casa el General Alvarado. Creo que te conviene hablar con él.

Aquella noticia sensacional le fue dada en esa forma lacónica, sencilla por el doctor Diego Hernández Fajardo, el inolvidable Dieguito a don Saúl Andrade, entonces Directos del Registro Civil y Oficial del Ramo en esta capital.

Eran la diez de la mañana del 27 de octubre de 1916.

Con la premura que es de suponerse el señor Andrade acudió al Palacio de Gobierno,a entrevistarse con el entonces Gobernador y Comandante Militar del Estado y al ser recibido por este, se desarrolló entre ambos el diálogo siguiente:

-Señor general me han informado que desea usted casarse mañana, y vengo a ponerme a sus órdenes. ¿A que hora quiere usted que me presente a su casa, para efectuar la ceremonia?

-No tendrá usted que venir a mi casa. Espéreme en su oficina mañana a las siete y treinta hora en punto de la noche. Seré puntual.

-Pero… mi general. ¿No preferiría usted que la boda sea en casa de la novia?

-No, amigo Andrade. Sabe usted muy bien que a iniciativa mía se ha dispuesto que todos los matrimonios se efectuasen en las oficinas del Registro Civil, y no voy a ser yo mismo el que viole la disposición legal. Considero que así como los contrayentes van a la Iglesia, para efectuar su matrimonio religioso, deben acudir a la oficina respectiva tratándose del matrimonio civil.

-Perfectamente, mi general, estaré esperándole a la hora que usted me dijo.

Al evocar el dialogo anterior, el hoy provecto cuanto cumplido funcionario -actualmente con licencia que equivale a una jubilación de facto- don Saúl Andrade, trasunta la emoción que vivió en aquellas horas. Después de narrarnos lo anterior añade:

Mi preocupación era tremenda, pues la Oficina del Registro Civil, actualmente tan bien dispuesta, tan funcional, entonces distaba mucho de ser acogedora y agradable. Fue por ello que inmediatamente me dirigí a la Tesorería General del Estado y expuse a su titular don Carlos Castillo Vera, el problema que pulsaba; en concreto le solicité la aportación económica necesaria para embellecer el local de mi Oficina a la brevedad en poco más de 24 horas. El Sr. Castillo me contestó que podía yo hacer lo que estimara conveniente, en la inteligencia de que la Tesorería habría de pagar el costo de las obras de referencia.

Cuando llega a hablar de la boda propiamente dicha, don Saúl se emociona visiblemente. Nos dice que a las siente y media en punto de la noche del día siguiente al antes mencionado, osea del 28 de octubre; se presentó en la Oficina el General Alvarado en compañía de su prometida, la entonces joven y bella señorita Laura Manzano y de los familiares de esta. Los testigos y numerosas personas de la sociedad visible de la época, inclusive los principales colaboradores del general y sus esposas, formaban parte de la comitiva.

(Nota del editor: El verdadero nombre de la prometida de Alvarado era Laureana Manzano, entonces ella tenía 23 años y el general 36. Era nieta de Juan Pío Manzano quien fuera gobernador interino de Yucatán e hija de Lorenzo Pío Manzano quien ocupó varios cargos relevantes en la política del estado.)

Dispuestos los novios para la ceremonia, con el oficial, señor Andrade, frente a ellos, sobre vino un lapso de inquietante espera -unos cuantos minutos- pero que a los presentes en el histórico matrimonio parecieron siglos. ¿Que ocurría? ¿Porque don Saúl no iniciaba sus funciones casamenteras?

Ocurría que faltaba uno de los testigos propuestos -y el acta ya estaba levantada- nada menos que el Dr. Alvaro Torre Díaz. Posiblemente el General Alvarado se dio cuenta del motivo del aplazamiento de connubio, pues pese a que la paciencia no era precisamente una de sus virtudes, en esa ocasión no dio señales de inquietud. Si la mostró en cambio otro de los testigos de la boda, el licenciado José A. Brown. quien en forma discreta le preguntó al casamentero porque no procedía a cumplir con el ritual. Afortunadamente en ese instante llegaba el doctor Torre Díaz, y comenzó la ceremonia en la que el mencionado galeano y licenciado Brown fueron los testigos del novio, en tanto que el licenciado Gustavo Arce y el hacendado Humberto Peón Suárez lo fueron de la novia. E

En casa de ésta hubo después una fiesta intima, durante la cual tuvo el Sr. Andrade la satisfacción de escuchar de labios del Gral. Alvarado que éste aprobaba el retraso de la ceremonia, en vista que de había sido motivado por el deseo del oficiante de no violar la ley.

¡Y hay quienes piensan que Alvarado era un arbitrario, enemigo de supeditarse a la majestad de la ley!

El hombre que trajera a Yucatán la realidad del pensamiento revolucionario -la liquidación del feudalismo de neustro agro henequenero- el 19 de marzo de 1915, caía en las dulcísimas redes del amor conyugal año y siete meses después del arribo al Estado. Al llegar a amar a una yucateca -al formar su hogar en esta Entidad, que supo de sus mejores afanes de estadista- llegó a consubstanciarse más con nosotros. No indebidamente dijo el autor de “Las Siete Hermanas” el que fuera uno de sus colaboradores más cercanos, el Lic. Arturo Sales Díaz, en documentado artículo biográfico, que “el Alvarado que llegó a Yucatán no fue el mismo Alvarado que salió de Yucatán. Fue diamante que se pulió en el Estado”.

Permítasenos cerrar estas líneas, con las que hemos querido dejar constancia del sello personal que imprimiera el gran militar y reformador sinaloense a uno de los actos más importantes de su vida privada.