El Centro Educacional Felipe Carrillo Puerto

El Centro Educacional Felipe Carrillo Puerto, nombrado así de forma oficial,  fue un complejo educativo construido durante el gobierno de Ernesto Novelo Torres (1942 – 1946) para ser sede de un conjunto de escuelas insignias de un nuevo modelo educativo,  fue una de  las obras emblemáticas de aquel gobierno junto con El Parque de las Américas, el Monumento a la Patria (iniciado durante su sexenio), y el Hospital de Henequeneros. Se levanto en el terreno frente al castillo de San Benito en lo que era “un terreno vació, sucio y cubierto de hierbas y de basura”, “la explanada más inútil de la ciudad”, según la prensa oficialista; el espacio actualmente lo ocupa el Mercado de San Benito. El edificio fue diseñado y construido por el arquitecto Manuel Amabilis Dominguez, quien también participo en otras obras del gobierno de Novelo Torres.

La primera piedra se coloco el 1 de febrero de 1943, su inauguración se planeo para septiembre de 1944 sin embargo se retraso hasta el 16 de septiembre de 1945, cuando Novelo Torres inauguro el edificio en representación del presidente de la república Manuel Ávila Camacho.  El Centro Escolar Felipe Carrillo Puerto ocupo una extensión de 11,300 m2 y tuvo un costo de $2,401,00. La construccion constaba de 4 pabellones de 2 y 3 pisos. Disponía de 36 aulas, una sala de conferencias y otra de conciertos. Tenía 8 jardines, piscina, canchas de basquetball, volleyball, tablas gimnasticas etc. El edificio fue decorado por el artista maya Miguel Tzab, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Mérida, y por el artista Armando García Franchi; todo el mobiliario fue construido en los talleres de la Penitenciaría Juárez. Quedó como director general del Centro, el Dr. Rafael Moguel Gamboa.

Fachada principal en la calle 54.
Fachada principal de la calle 54.

En el edificio funcionarían originalmente: la primaria Artemio Alpizar Ruz,  la escuela normal Rodolfo Menendez de la Peña, y el kindergarten Dominga Canto Pastrana, poco despúes se añadiría la escuela secundaria Eduardo Urzaiz Rodriguez, los cuatro nombres corresponden a distinguidos educadores del estado; el complejo tenía capacidad para más de 1,300 alumnos. Contaba el inmueble con la sala de conciertos José Jacinto Cuevas, en memoria del compositor yucateco, la cual contaba con capacidad para mil personas y cuya entrada principal se encontraba en la calle 56A, fue inaugurada el 12 de octubre del mismo año de la inauguración. La fachada principal del complejo se encontraba sobre la calle 54

Lorenzo González Reyes, reportero del Diario de Yucatán, aseguro que el suceso inaugural se  cubrió de críticas sobre todo en lo relativo al sitio elegido para levantar el Centro Educacional, pues su cercanía a un “indecente mercado” le harían “foco perenne de inmundicias y malos olores”. El reportero también señalo la falta de asesoramiento que tuvo Novelo Torres al elegir el sitio. (Diario de Yucatán, 16 de septiembre de 1945). El ejecutivo del estado justificó la elección del sitio en el  barrio de San Cristóbal, al considerar el rumbo “uno de los mas pobres de Mérida” pues el edificio tenía por finalidad “poner la cultura al alcance de los niños de familias pobres, incapacitadas para enviar a sus hijos a los grandes colegios”.

Mural de Manuel Tzab al interior del Centro.
Mural de Manuel Tzab al interior del Centro.

La historia le daría la razón a aquellos que criticaron el sitio elegido, pues en 1972 la sala de conciertos “José Jacinto Cuevas” se encontraba en el abandono. El gobierno estatal de Carlos Loret de Mola Mediz pretendió, en el discurso, rehabilitar la sala, aunque después de una visita personal realizada en octubre de aquel año y un dictamen sobre el estado del inmueble realizado a petición del ayuntamiento de Mérida presidido por Victor Cervera Pacheco; se determino la demolición del teatro argumentando la decisión en la ruina en la que se encontraba la sala y en lo inadecuado del lugar para que funcionara. (Diario del Sureste, 17 de octubre de 1972) En el mismo contexto, el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE), recomendó al gobierno del estado que las escuelas abandonaran el edificio, como ya lo había hecho la Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña”, para dirigirse a un sitio más adecuado y adaptar el local para otras utilidades.

En los años setenta, a poco de haber cumplido treinta años como centro educativo, se trasladaron las escuelas a sus nuevos locales y en 1976 el edificio se convirtió en el Mercado Felipe Carrillo Puerto mejor conocido como “Chetumalito”, por ser punto de venta de importaciones “fayukas” que hasta entonces solo se encontraban en la capital de Quintana Roo, Chetumal. Los espacios comerciales fueron ofrecidos por la administración municipal del Ing. Federico Granja Ricalde a los vendedores informales del Mercado Lucas de Gálvez, en un intento de frenar el eterno problema del ambulantaje. Durante estos años el inmueble sufrió alteraciones para adaptarlo a su nueva función como la creación de locales y el derribo de muros: el mercado fue conocido por su mal aspecto, y desorganización.

Fachada de la Sala de Conciertos José Jacinto Cuevas en la calle 56A
Fachada de la Sala de Conciertos José Jacinto Cuevas en la calle 56A

En julio de 1989 el Ayuntamiento de Mérida, presidido por el alcalde interino Tuffy Gaber Arjona anunció que se realizarían obras para mejorar la situación del mercado y que se destruiría el tercer piso del edificio, sin embargo esto nunca se realizó y en noviembre los comerciantes fueron desalojados en medio de protestas. Después de una semana de incertidumbre, el alcalde anunció el 5 de diciembre de aquel año, que el mercado sería demolido y que los comerciantes serían reubicados temporalmente a la calle 54A frente a los portales de la pescadería. Los comerciantes realizaron protestas en contra del Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Mérida.  (Novedades, 1 de Julio de 1989)

El Mercado, propiedad del Gobierno del Estado cuyo titular aún era Víctor Manzanilla Schaffer, representaba un peligro para los 198 locatarios que de forma oficial trabajaban ahí según dictaminaron los diferentes organismos gubernamentales a los que se les encargo la revisión del inmueble. Se pensó en edificar una estación de camiones en el terreno que quedaría tras la demolición y se ofreció a los locatarios del Carrillo Puerto que los locales comerciales de aquel lugar serían preferentemente para ellos.

En medio de la guerra de declaraciones entre comerciantes y autoridades, se interpuso la opinión de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán a través de su director en aquel entonces, el Arquitecto Fernando Medina Casares quien considero que por su alto valor histórico y arquitectónico el edificio que alguna vez fuera Centro Escolar se debía conservar, pidiendo al Gobierno del Estado detenga la demolición. La Facultad de Arquitectura argumentaba que el edificio tenía gran valor estético al ser un antecesor de la corriente del “Funcionalismo” en México y también le reconocían por ser obra del arquitecto Manuel Amabilis.  También se sumo al rechazo de la demolición el director del centro INAH en Yucatán, Alfredo Barrera Rubio quien pidió que, basándose en una violación al artículo 43 de la Ley Federal sobre monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e históricas.

Aunque en un principio el Consejo Consultivo Estatal de Desarrollo Urbano consiguió detener la demolición del edificio, un par de meses después se continuo con el proceso que terminaría en 1990. El terreno resultante de la demolición fue convertido en un estacionamiento, se hablo de varios proyectos durante la década de los noventa hasta que durante la segunda administración municipal de Ana Rosa Payán Cervera (2001 – 2004) se construyó el Mercado de San Benito.

Salones del centro

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