La influencia africana en Yucatán.

El día de ayer se llevó a cabo en el local de la Alianza Francesa la mesa panel “La influencia africana en Yucatán” como cierre del ciclo “Descubriendo África” que organizó la sede meridana de la alianza.

Durante la mesa se presentaron las siguientes exposiciones; “La formación de la comunidad afro-maya en Mérida temprana (1563 – 1610)” por el Dr. Melchor Campos, “Negros franceses en Yucatán: Una historia de orgullo y empoderamiento” por el Dr. Jorge Victoria Ojeda y “La tercera raíz en la península de Yucatán” por la Mtra. Verónica Rodríguez. A continuación le presentamos un breve resumen de las exposiciones.

“La formación de la comunidad afro-maya en Mérida temprana (1563 – 1610)”

Mérida se fundó en 1542 como una ciudad para los blancos, a cuyas afueras se asentaron pueblos indígenas nativos en principio en lo que entonces eran los pueblos de San Cristóbal y Santiago.

Esta primera etapa fundacional entre 1542 hasta que es declarada ciudad de Mérida muy noble y muy leal en 1605, etapa en la que inicio la distribución de los espacios de la traza original.

El espacio urbano de la ciudad de Mérida confluyeron diferentes grupos étnicos aunque entonces la ciudad se encontraba marcadamente dividida por muros imaginarios que señalaban espacios para blancos y espacios para indígenas.

En esta confluencia se encuentran los negros que estaban en la ciudad para trabajar como servidumbre y que probablemente habitaron en las mismas casas de los españoles en el área del patio conocida como los servicios. Esta servidumbre había sido desarraigada de su pueblo ya sea por ser huérfanas o por no encontrar otro sitio para vivir.

Hacía 1580 se reportaban 70 vecinos en la ciudad, por entonces había la misma cantidad de personas de color. Aunque la mayoría estaban dedicados a la servidumbre, su condición no era esclavista. A finales del siglo XVI había 255 personas pertenecientes a la población negra.

Lo que hoy conocemos como Senegal, Sierra Leona, Angola y Congo fueron algunas de las regiones de las que llegaron; esto según consta en registros parroquiales.

El espacio domestico de la ciudad de Mérida fundacional es un microcosmos multiétnico pues no solamente hay mayas, españoles y negros; también se mezclan indígenas procedentes del centro de lo que hoy conocemos como México. La casa española estuvo marcada por una estructura piramidal en la que la jerarquía mayor recaía en el padre y se iba distribuyendo hasta llegar a la servidumbre.

Se puede inferir que este espacio doméstico y la interacción entre los grupos permitieron los matrimonios entre la población africana y las mujeres mayas; aunque se desconoce si en los espacios de servicio lograban concurrir estos dos grupos.

La realización de estos matrimonios genero el rompimiento de la barrera étnica entre dos grupos; otro aspecto a señalar  es la mentalidad española que prefería matrimonios consumados en la iglesia; pues está desde el concilio de Trento otorgo libertades para realizar casamientos, aunque los representantes en la colonia en Yucatán se opusieron en un principio principalmente por racismo.

1,000 matrimonios se registraron a finales del siglo XVI entre mayas y africanos, de los cuales solo uno corresponde a un hombre maya que se casa con una mulata, en los demás casos era al revés.

Las relaciones interraciales propiciaron la creación de una comunidad afro-maya que hacía finales del siglo XVII tuvo su iglesia en la desaparecida Jesús María. La población no tuvo un asentamiento a los intramuros de la ciudad y hasta el siglo XVI empiezan a asentarse en San Juan, Santa Lucía y Santiago

“Negros franceses en Yucatán: Una historia de orgullo y empoderamiento.”

¿De dónde vienen los negros franceses?, para responder a esto hay que situarse en la isla de la Española a finales del siglo XVII; entonces se encontraba dividida en un lado español (Santo Domingo), al este y otro francés (Saint-Domingue) al oeste.

Una economía diametralmente opuesta funcionaba en la isla; la parte española se basaba en la ganadería, mientras que la francesa era una de sus principales colonias pues la producción de azúcar salía en mayor parte de la isla. Ambas economías estaban sostenidas por trabajadores de color.

Mientras en la metrópoli estallaba la revolución francesa, en la isla se desarrollaba otro movimiento. En 1791 estalló la revolución Haitiana donde gente negra de la isla se levanta en contra de las autoridades criollas francesas que dominaban la isla, esto porque el rey les había dado unos días de descanso a los trabajadores de color pero las autoridades isleñas no los otorgaron.

Esto propició un levantamiento que aunque ha sido señalado como un movimiento libertario, también se cree que fue en defensa del rey francés que entonces se encontraba prisionero. Algunos de los cabecillas del este movimiento fueron Georges Biassou, Toussaint Louverture y el principal, Jean François.

Al ser de la parte francesa ellos ya habían aprendido el idioma.

La declaración de Guerra entre Francia y España ocurre el 27 de marzo de 1793 pero en febrero el rey le ordena al gobernador de Santo Domingo, Joaquín García, ganarse el ánimo de los lideres sublevados negros a cambio de libertad, excepción y goces para que luchasen del lado español contra los criollos franceses, declarándolos vasallos en un intento por recuperar la posesión de toda la isla. Los tres cabecillas mencionados se pasaron al lado español junto con miles de seguidores

Los líderes afros se pasan al lado español, pero en 1794 llegan los segundos emisarios de la Convención francesa, ofreciendo a los negros que regresen y luchen por Francia a cambio de libertad. Toussaint Louverture vuelve al lado francés junto con un grupo de seguidores.

Quedan del lado español Georges Biassou.y Jean François, quienes tendrían piques para demostrar a las autoridades españolas quien era el auténtico líder del movimiento, aunque finalmente Jean es reconocido como el líder. Estas tropas de población negra, en 1793 reciben el nombre de Tropas Auxiliares de Carlos IV. Comienza la batalla en la isla.

Durante el desarrollo de la guerra fueron bien tratados por los españoles, pero España pierde la guerra y el tratado de Basilea entrega a Francia toda la isla de Santo Domingo, por lo que se ordena el desalojo de los negros que lucharon en su bando y que tienen un grado militar. Y entonces empieza la criba para decidir quiénes serían enviados y a donde.

Joaquín García le sugiere al rey que cumpla los convenios de libertad prometidos a estos, a lo que el Rey contesta que los negros los trate como franceses y que los deje en la isla. García tomo la decisión de enviar un grupo de aquellos a la Habana. Lo que escandalizo al gobernador de la Habana Luis de las casas y se negó. La economía de la isla se basaba en el sistema esclavista y siguiere lo peligroso que puede ser las ideas de libertad a los negros que habitaban en la isla.

El gobernar de Cuba no tuvo otra opción que dejarlos llegar a la isla aunque no los deja bajar del barco y se quedaron varados hasta que se tomó la decisión de enviarlos a distintos sitios.

El grupo es dividido y es enviado a varias partes de lo que entonces era el reino de España. Un grupo de 115 fue enviado hacía Campeche. Este grupo variaba mucho en origen; la mayoría venia de Santo Domingo, aunque también había africanos y criollos de otras partes de américa como Nueva York, Jamaica Wallix y Rio de Janeiro.

El gobernador de Yucatán Arturo O’Neill decide trasladar al grupo de negros que llegaron a Campeche, a una zona cercana a Tízimin de acuerdo a una serie de directrices que les dejaron en una especie de aislamiento.

Los negros tenían por escrito sus garantías de libertad, por lo que exigían se les respetase los prometimientos de tierras y salarios.

Entonces se funda el poblado de San Fernando Aké en 1796. Para que se albergasen, se levantaron tres galerones de guano y se formó una plaza, también se realizó una casa para el intérprete pues hablaban francés. También se construye una cárcel.

Ubicación de San Fernando Aké en las cercanías de Tizimín.
Ubicación de San Fernando Aké en las cercanías de Tizimín.

Una vez establecidos, no aceptaban a españoles y mestizos aunque si recibían gustosos a los negros que huían de Belice, para 1806 ya eran a 148 personas las del poblado, más 44 afros agregados para dar un total de 192 individuos.

Las autoridades españoles intentaron introducir blancos, mestizos e indígenas a la población pues se consideró peligroso que se mantuviera únicamente la población negra. Para 1841 ya había 853 individuos y entonces ya había ingresado población con patronímico maya, para 1846 se reportaba que había aproximadamente 200 casas

Durante esta primera parte del siglo XIX, San Fernando Aké se volvió el granero del estado de Yucatán, y fue un recurrente a la hora de escasear el maíz en la región.

En 1847 inicia la guerra de castas y al año siguiente la mayoría de los pobladores de San Fernando decidió irse a Belice, para octubre de aquel año, el pueblo había sido abandonado. Solo el anciano Casimiro se quedó ahí con un sirviente. Apenas quedan restos de lo que fue el asentamiento negro de San Fernando Aké.

En 1860 las autoridades yucatecas les envían varias cartas pidiéndole a la población de San Fernando que regrese, sin embargo esto no ocurrió.

“La tercera raíz afro en especial en la península de Yucatán”

La identidad nacional está relacionada con el mestizaje entre la cultura española e indígena, pero la presencia de raíces negras es muy poco advertida en este término.

Realmente no existe una identidad afro e incluso hay un alejamiento con este término pues muy pocas veces es reconocido como tal.

Descubrir donde están las raíces de la cultura negra en nuestro contexto actual para derivar en un proyecto visual fue uno de los planteamientos de la investigación.

La obra resultante será expuesta el próximo 2 de junio en el Centro Cultural José Martí del Parque de las Américas.

De izquierda a derecha: el Dr. Melchor Campos, el Dr. Jorge Victoria y la Mtra. Veronica Rodríguez.
De izquierda a derecha: el Dr. Melchor Campos, el Dr. Jorge Victoria y la Mtra. Veronica Rodríguez.

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