“Las mujeres decentes de la 58”

“Por nuestros hijos”, esa fue la respuesta que recibió Christian Rasmussen cuando le preguntaba a las sexoservidoras de la calle 58 del centro de Mérida sobre el motivo que les llevó a ejercer la llamada “profesión más antigua”.

El día de ayer se realizó la presentación del libro “Las mujeres decentes de la 58”, en la recién restaurada biblioteca Manuel Cepeda Peraza. El libro surge de la exposición del mismo nombre en la que se retrata la vida y los motivos que les llevaron a ejercer la prostitución a través de los dibujos de Gabriel Ramírez y los bordados de Elena Martinez Bolio.

Entre 2009 y 2010 Rassmussen fotografió y entrevistó a una veintena de mujeres; simpáticas, flacas, gordas… tal cual como son las mujeres con 3 o 4 hijos que luchan por una existencia mejor. A partir de estas imágenes, Gabriel Ramírez realizó los dibujos y  Elena Martinez Bolio la serie de bordados que pretenden proteger el anonimato de las protagonistas. “Las fotos son muy bonitas” reconoce el antropólogo de origen danés; “quizá en 50 años, cuando nadie sea reconocible, puedan exponerse”.

Mary Carmen Ávila Castro, coautora del libro, aseguró que, pese a lo difícil del tema, han conseguido más elogios que críticas por el trabajo realizado, incluso en universidades católicas donde se ha expuesto la obra. La exposición ha logrado concientizar sobre la difícil vida de estas mujeres que en la mayoría de los casos han sufrido de pobreza, humillación y violaciones.

“Es un trabajo mal pagado y mal visto”; ninguna lo hace por gusto, todas se vieron obligadas para darle de comer a sus hijos, pues sin estudios las oportunidades se limitan a trabajar de servicio doméstico, con lo que apenas les alcanzaría para vivir. No había otra opción.

Viven ocultándose de su familia y amigos, siendo señaladas por la sociedad, y extorsionadas por la policía. ¿Por qué culparlas ellas? Si son los hombres los que las buscan y es por ello que existe el sexo servicio. El beneficio es pan para su casa. Detrás de esa máscara y esa pintura se esconde el rostro del dolor.

MUJERES58

 “Mis musas” así las llamó la artista plástica Elena Martinez Bolío durante su intervención. Tuvo que reinterpretar las miradas de las mujeres en busca de los matices más humanos. Las fotografías se asemejaban a las de una morgue, “cuerpos inertes”. Para la realización de los bordados tuvo que citarse con ellas, “¿te has enamorado de algún cliente?” preguntó Martinez Bolio. Hollywood nos ha dibujado cuentos donde en realidad solo existe el dolor “¿Cómo podría enamorarme? Solo me usan” le contestan a la autora de los 22 bordados que ya han dado la vuelta al mundo.

Una de esas mujeres narró su historia en la voz de la actriz Madeline Lizama: “la familia te juzga aunque ella misma te haya orillado a ello. Mi madre no creyó que su esposo me violó, dolió más que nadie me creyera que el hecho en sí”, “llegué a casa de una amiga, su mamá era prostituta”, “trabajando en una tienda apenas ganaba 60 pesos diarios, ¿Cómo podría mantener a mis hijos?, ya no pude más, le pregunté a la señora por su trabajo”, “así empezó mi carrera… era guapa y podía elegir a los clientes, pero un día ya no y páse a ser una más de la 58”, “compré una casa”, “mis hijos están por terminar la carrera, uno de sus compañeros les dijo lo que era y no pude negarlo, sentí que moría de vergüenza” “me abrazaron, dijeron que trabajarían para que pudiera dejar de venderme…”

De izquierda a derecha: Carmen Ávila, Christian Rasmussen, Elena Bolio y Jorge Cortés Ancona.

De izquierda a derecha: Carmen Ávila, Christian Rasmussen, Elena Martinez Bolio y Jorge Cortés Ancona.

Sergio Ceballos Castillo

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