Los planos de las Casas Cámara, orgullo de Francia y de Gustave Umbdenstock

Existen sitios en nuestra ciudad que por su porte y características se convierten en iconos alrededor de los cuales se generan leyendas y un sinfín de especulaciones principalmente para llenar el vacío de verdadera información acerca del espacio.

Considero que las Casas Cámara entran perfectamente en la descripción anterior. Más allá de diez líneas que abordan los tópicos de siempre poco se sabe; “que los planos fueron traídos de Europa”, “que pertenecieron a los hermanos Cámara Zavala”, “que fue un diseño de un tal M. Umbdenstock desarrollado por Manuel G. Cantón”. Creo que las expresiones anteriores, son la fuente principal de cualquier nota o contenido sobre estas mansiones, pues por su carácter de residencia privada poco hay en otros documentos. Para saber más de estas construcciones, primero tenemos que pensar en el país de origen: Francia.

Desde mediados del siglo XVIII hasta principios del siglo XX se dio el afrancesamiento de las élites, un proceso de intercambio cultural de grupos privilegiados de América y Europa que consistió en la adopción de hábitos y representaciones de origen francés. Para la época que nos ocupa, finales del siglo XIX, Francia se mostraba fortalecida en todos los aspectos constituyendo para las naciones americanas la idealización de la modernidad. El imperialismo francés fijo sus objetivos en África, mientras que en América Latina realizo otro tipo de expansionismo; económico, intelectual y cultural. La élite de Yucatán, con rutas comerciales directas a Francia era capaz de asimilar la propuesta francesa de cómo vivir sin intermediarios.[1]

Ahora hay que detenerse para hablar del creador de las mansiones en cuestión; “M. Umbdestock” dicen algunos textos[2] sin tomar en cuenta que M. en francés y antes de un nombre es la abreviatura de Monsieur que en español es señor. Gustave Umbdestock nació en Colmar en la región de Alsacia, Francia el 24 de diciembre de 1866 en una generación marcada por la Guerra franco-prusiana, cuyo resultado fue la derrota para los franceses en 1871 y la pérdida de parte del territorio de Alsacia. Este trauma debió ser un punto de inflexión para la búsqueda de la reivindicación francesa ante el mundo, pero ahora de formas no beligerantes. El padre de Gustave le pidió “Júrame que servirás a Francia con el máximo de tus fuerzas, y que siempre cumplirás con tu deber”[3]. Esta petición le llevó a enlistarse en el ejercito en 1914 sirviendo como un soldado más en la Gran Guerra, fue herido y a su regreso distinguido con la Legión de Honor.

En 1885 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de París, en 1896 ganó el segundo lugar del premio de arquitectura en Roma. Desde 1919 a 1937 se desempeña como profesor de arquitectura en la Escuela Politécnica y Escuela Nacional de Bellas Artes.[4] El currículum de Gustave Umbdestock está lleno de condecoraciones y premios por sus obras[5]. En 1900 construyó el Palacio de Ejércitos de Tierra y Mar para la Exposición Universal de París de aquel año. La Sección de Arquitectura del Salón de Artistas Franceses le entregó en 1930 la medalla de honor.  También escribió manuales y tratados sobre arquitectura.[6] El prolífico arquitecto murió el 16 de noviembre de 1940 en París. En su ciudad natal, Colmar, existe una calle dedicada a su memoria.

Liceo Pasteur en Neuilly-sur-Seine, Francia. Obra del arquitecto Gustave Umbdestock (1914)

En Yucatán, desde el último tercio del siglo XIX emergió una nueva clase político-empresarial vinculada estrechamente con la expansión y éxito de la producción henequenera cuya bonanza permitió establecer nuevos niveles y estilos de vida, así como generar un rápido proceso de ascenso social entre profesionistas, comerciantes y agricultores de medianos ingresos que pasaron a convertirse en exitosos empresarios dueños de grandes fortunas. Dentro de esta élite henequenera surgió un grupo más compacto que mantuvo poder político y económico durante el porfiriato[7]. Desde finales de la década de 1880, yucatecos pertenecientes a esta élite comenzaron a viajar a Francia lo que significó en la memoria colectiva un acto de distinción y gozo, iniciando así un importante intercambio cultural.[8] Ernesto y Camilo Cámara Zavala formaban parte del mencionado grupo, al segundo se le atribuye ser iniciador y presidente de la primera agrupación de hacendados henequeneros.

La acumulación de estas grandes fortunas fue clave para la transformación arquitectónica de Mérida. La construcción de viviendas élite y de alta burguesía se intensificó principalmente en la calle 59, el Paseo de Montejo, en la 60 norte y en los desarrollos de Chuminópolis, Itzimná y la García Ginerés. Nuevos materiales, arquitectos extranjeros y viajes alrededor del mundo contribuyeron a la edificación de fachadas con nuevos elementos poco conocidos en la ciudad como mansardas, copones, racimos irregulares, balaustradas, acodos, dentículos, remates, medallones, guirnaldas, bustos, figuras humanas[9]que remplazaron a las sobrias fachadas de la época colonial. Para saber más sobre este tema, es indispensable leer “La vivienda de la burguesía en Mérida al cambio de siglo 1886 – 1916” de la Dra. Gladys Arana López.

Tenemos por un lado a una Francia ansiosa por demostrar el valor de su cultura e influencia, a un multipremiado arquitecto de academia con hondos sentimientos nacionalistas y entusiasta de llevar a su país más allá de sus fronteras. Del otro lado del atlántico una emergente élite henequenera que ve en el país galo una idealización de la modernidad. Estos factores son los que dan como resultado: Las Casas Cámara, encargadas por los hermanos Ernesto y Camilo.

El plano de estas mansiones fue tema de la publicación francesa “La constructione moderne”[10] en mayo de 1907, y sus columnas aportan datos antes no publicados y más detallados que las generalidades que siempre se mencionan, descripción que también deja en claro el interés del arquitecto y de la revista en la edificación de estas residencias. Aquella revista, editada entre 1839 y 1911, trataba temas de arte, teoría aplicada, práctica, arquitectura, ingeniería civil y la industria de la construcción.

Dos mansiones en Mérida.

Tenemos el gran placer de distinguir el éxito de nuestra arquitectura francesa en el extranjero. Recordamos recientemente los importantes trabajos que nuestros compatriotas tuvieron el encargo de edificar fuera de nuestro territorio, después de memorables concursos donde arquitecturas de todos los países estuvieron representadas. El triunfo de nuestros arquitectos en el concurso, permite la influencia francesa que debía propagarse al punto que nuestra Escuela de Bellas Artes reciba cada año un número de estudiantes más elevado, estudiantes que continuarán en sus países las bellas tradiciones de la arquitectura francesa. Además, los extranjeros piden a nuestros compatriotas más destacados estudiar los edificios que ellos construyen.

Uno de nuestros jóvenes maestros, el señor Umbdenstock, cuyo éxito escolar lo ha preparado para la enseñanza de la arquitectura, nos comparte los documentos de dos mansiones absolutamente idénticas para dos hermanos habitantes de Mérida, Yucatán.

Nosotros los publicaremos en planos y en el texto de este número, reservando para el próximo algunos detalles de construcción.

La composición de estas dos mansiones ha sido concebida en estilo francés del siglo XVIII, sin embargo, debido a la temperatura cálida de México, los planos fueron compuestos con un patio central que fue transformado en salón, con vidrio en lo alto, y fue dispuesto como una sala de recepción interior en la cual se encuentra la gran escalera; para evitar la impresión de patio cerrado de las composiciones de origen español, el arquitecto dio al gran salón el aspecto de un salón del siglo XVIII.

Todo el suelo y las escaleras están hechas de mármol. Es una necesidad local que permite de dar a las habitaciones un lujo parecido a las galerías de Versalles o Trianon. Todas las balaustradas, los pasamanos de las escaleras y las barandas de los balcones están hechos con acero forjado. Los trabajos de construcción comenzaron en 1906. Todo lo que concierne a la construcción ordinaria fue encargado directamente a México, mientras que los trabajos artísticos fueron realizados por las grandes Casas artísticas francesas.

El estudio de los planos indica la importancia de cada una de las mansiones.

Un vasto subsuelo de 23 metros, sobre 24 metros, ampliamente iluminado, comprende el área de servicio de los trabajadores domésticos: tales como el alojamiento del conserje, la amplia cocina, cuarto de lavado, sala de planchado y recámaras, carboneras, retrete, etc. Una escalera interior conduce al gran comedor de la planta baja. Ahí se encuentran, además, las habitaciones reservadas a la recepción: el gran salón, el pequeño salón, gran salón interior, una especie de patio como antes ya se ha mencionado, sala de billar, biblioteca, etc.

La planta baja contiene dos entradas, una da directamente hacia una magnifica escalera a doble revolución que causa al fondo del salón un efecto maravilloso.

El segundo piso comprende alrededor de la galería en donde sobresale el salón central, los apartamentos reservados a las habitaciones. En este piso hay cinco grandes recámaras, las cuales cuentan cada una con un cuarto de excusado y otro de ducha. Un armario especial espera en la habitación de la señora, su lencería, etc.

Es en el primer piso que se ha dispuesto una galería cubierta, de 8 metros alrededor, para comunicarse con la mansión vecina, repitiendo el mismo orden y distribución interna, que acabamos de describir.

Para buena ejecución de los trabajos en el extranjero, donde el arquitecto está impedido de ejercer una supervisión constante durante la colocación de los materiales, es importante que se pueda proporcionar explícitamente los diseños a los contratistas. Ésos que nosotros publicamos pueden servir de modelo, mientras que el arquitecto se haya aplicado a no dejar que sea fácil de ejecutar con estos documentos.

Las líneas anteriores mencionan la intención del proyecto en cuanto a llevar la arquitectura francesa a otros países, así como la adaptación que realizó el arquitecto al diseño original para poder construirse en el clima como de la península de Yucatán. También confirma que fueron concebidas como idénticas, aunque en el resultado final tengan diferencias.

No se menciona a quien ejecutaba la obra, pero todo apunta a que fue Manuel G. Cantón Ramos, quien destacó en la construcción de varios edificios de la ciudad como “El Siglo XIX” y la casa del General Francisco Cantón. El dicho popular, más que el documental, menciona como fecha de conclusión 1911, aunque la que mira al norte nunca se concluyó en la mansarda. Uno de los miembros de la familia que actualmente es dueña de la casa norte mencionó a una publicación nacional que las casas habían recibido un premio de arquitectura en Francia sin embargo no lo destaca la anterior su omisión no tendría sentido si el comentario fuese cierto.[11]

Los argumentos anteriores nos permiten redimensionar a las Casas Cámara como una victoria absoluta de la expansión cultural francesa que uso a la élite local como escaparate para dar a conocer la idealizada modernidad y al ser este grupo el que establece las tendencias a seguir acabó permeando en toda la sociedad yucateca. Aunque es cierto que hay otros ejemplos de afrancesamiento en Mérida, la monumentalidad y ubicación de estas mansiones hacen imposible mirarlas con indiferencia, por lo que considero son el culmen del proceso estudiado por el Dr. Emiliano Canto Mayen sobre la influencia francesa en región henequenera entre 1860 – 1914.

Que a más de un siglo de construidas, las francesas Casas Cámara sigan siendo descritas en las mil y una notas sobre ellas como “orgullo de Yucatán” dejan en claro el triunfo de la expansión cultural francesa ideada hace más de doscientos años.

Referencias

[1] Canto Mayen, E. (2011). Inmigración e influencia cultural de Francia en la región henequenera de Yucatán (1860-1914). Ciudad de México: Instituto Mora.
[2] Cámara Gutiérrez, C. (Coordinador) (2000). Cronología histórica y arquitectónica del Paseo de Montejo. Mérida: Ayuntamiento de Mérida. P.40.
[3] Buland, E. (1935). M. Gustave Umbdenstock. Académe des Beaux-Arts, 183 -185.
[4] Regards Sur L’Urbanisme Colmarien. (2007). Annuaire de la société d’histoire et d’archéologie de Colmar. Colmar: Comité de la société d’histoire et d’archéologie de Colmar. pp 163 – 167
[5] Marie-Laure, C. (s.f.). Umbdenstock, Gustave (24 décembre 1866-) – dossier personnel [AN_AJ52_399_0284 à AN_AJ52_399_0297]. Obtenido de Umbdenstock, Gustave (24 décembre 1866-) – dossier personnel [AN_AJ52_399_0284 à AN_AJ52_399_0297].
[6] Rédacteur en chef: Gaston de Pawlowski. (4 de junio de 1930). La medaille d’honneur des artistes francais A m. Umbdenstock. Comoedia, pág. 5.
[7] Pérez Dominguez, M., & Roggero Savarino, F. (2001). El cultivo de las élites: grupos económicos y políticos en Yucatán, en los siglos XIX y XX. México: Conaculta. Pp 62 – 67
[8] Canto Mayen, E. (2011). Inmigración e influencia cultural de Francia en la región henequenera de Yucatán (1860-1914). Ciudad de México: Instituto Mora p.148
[9] Arana López, G. (2013). La vivienda de la burguesía en Mérida al cambio de siglo 1886 – 1916. Mérida: SEDECULTA. p. 15 – 32
[10] La constructione moderne. (1907). Hôtels particulier à Merida del Yucatan. La constructione moderne, 365 – 368.
[11] Revista Hola “Entramos al mundo privado de los Barbachano” (2012)
Salazar, Alvaro (1913) “Yucatán. Artículos sobre sus costumbres, leyendas.
Traducciones realizadas por Lic. Obed Rodriguez Alvarez.

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