Los matrimonios prohibidos en el Yucatán colonial

El matrimonio marca la vida de todas las personas en el Yucatán colonial, se casan o se amanceban; este sacramento servía de control para la iglesia católica la cual proporcionaba al individuo el ser social, no estar en la iglesia en esta época era casi sinónimo de no existir.

El pasado lunes, la Dra. Genny Negroe Sierra ofreció la conferencia magistral “Los matrimonios prohibidos en Yucatán colonial” en marco del VI Simposio de Patrimonio Cultural  organizado por la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (AYERAC), la asociación Xíimbal K’áax y la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Mérida.

La Dra. explicó las características del matrimonio y sus invalidantes durante el periodo colonial. Matrimonio único, indisoluble, público y voluntario eran las bases del sacramento, las cuales fueron sentadas en el concilio de Trento y aceptadas por el rey español Felipe II para que se cumpliesen en sus reinos en 1563. Cualquier alteración a estos principios representaba un atentado al orden social y como tal podía ser castigado con la excomunión.

Los esponsales (promesa de matrimonio) representaban el inicio de la vida matrimonial, y daba seguridad de tener relaciones prematrimoniales así como la mantener la honra de la familia de la joven, aunque si esta promesa no se cumplía la honra de toda la familia se perdía.

Los hijos nacidos fuera del matrimonio podía ser reconocidos como naturales y legitimados a partir del matrimonio posterior de sus padres. Aquellos extra matrimoniales podían ser: adulterinos (producto de la relación adultera), sacrílegos (hijos de sacerdotes), incestuosos (entre parientes), mánceres (hijos de mujeres públicas)  y bastardos.

A pesar de las variantes antes mencionadas, el matrimonio representaba la base de la formación de las familias, mencionó la ex-directora de la Facultad de Ciencias Antropológicas.

Para garantizar la valides del matrimonio se tenía que contar con los esponsales, diligencias matrimoniales, presentación de testigos, consentimiento, amonestaciones y el posterior casamiento.

El derecho natural impedía el matrimonio en caso de falta de razón o cordura, error sustancial de la persona, minoridad de edad, impotencia antes del matrimonio, miedo reverencial (forzado), parentesco y el  matrimonio previo. La disparidad de cultos, condición servil ignorada, voto solemne, pertenecer a orden sagrado, parentesco de primer grado y la criminalidad eran algunas de las invalidantes del derecho canónico.

Para ciertos impedimentos existían dispensas que podían ser solicitadas al obispo, pero la obtención de estos variaba de acuerdo al poder del solicitante. La “calidad” de los individuos también representaba una condicionante para el matrimonio aunque esta varia de acuerdo a cada grupo social.

El VI Simposio de Patrimonio y cultura continua hoy martes 23 y mañana 24 en jornadas matutinas y vespertinas, puede consultar el programa completo aquí.